Antes de la sesión
El horario está montado: quién da qué, a qué hora, en qué aula. Sin el Excel que solo una persona sabe tocar.
Cada profesor registra la sesión que ha dado. La dirección ve la evolución por alumno y por grupo, los informes de trimestre salen de lo ya registrado, y la agenda y las cuotas viven en la misma cuenta.
El horario está montado: quién da qué, a qué hora, en qué aula. Sin el Excel que solo una persona sabe tocar.
Cada profesor da su clase. La dirección no tiene que estar en el aula para saber qué pasó allí.
Quien dio la clase responde a unas preguntas sobre ese alumno. Son segundos, y es el único trabajo extra del sistema.
El registro se queda en el centro — no en el cuaderno de quien lo escribió.
La misma vista para quien dio la clase y para quien atiende el teléfono cuando llama una familia.
Matilde ya lee el enunciado sola y entiende qué le pide el problema, algo que hace un mes todavía no pasaba. Sigue cambiando los signos en el cálculo mental. Vamos a insistir en eso las próximas dos sesiones.
Ejemplo con datos ficticios. La alumna y los números son inventados, para enseñar el formato.
La dirección ve la evolución por alumno y por grupo sin pedir informes a nadie. Quien llega lee lo que ya está ahí.
Los informes salen de lo ya registrado. La dirección revisa en vez de perseguir a los profesores.
Una madre llama para preguntar cómo va su hijo. Su profesor no está, y nadie en dirección sabe responder.
Abre el alumno y lee las últimas sesiones, escritas por quien las dio. La respuesta no depende de quién esté en el aula.
Un profesor se va y se lleva lo que sabía de los alumnos. Quien llega empieza de cero.
El histórico se queda en el centro. Quien llega lee las sesiones anteriores antes de la primera clase.
Fin de trimestre: pide a cada profesor que escriba los informes y luego va detrás de ellos.
Los informes parten de las sesiones ya registradas. La dirección revisa en vez de perseguir.
Saber quién está en descubierto obliga a cruzar recibos con el extracto bancario.
Estado de pago por alumno, junto a las sesiones que realmente se dieron.
Llega la renovación y la conversación con las familias es sobre el precio, porque no hay nada más que enseñar.
La conversación es sobre la evolución de los últimos meses, con el registro delante.
Cada profesor entra en su cuenta y ve a sus alumnos. La dirección lo ve todo, y lo que se escribe pertenece al centro.
GruposLa misma lectura que existe por alumno, agregada por grupo y por profesor — para saber dónde intervenir antes de la queja.
CobrosHermanos en la misma cuenta, estado de pago por familia y las sesiones dadas junto al importe cobrado.
Treinta minutos, con su caso delante: cuántos profesores, cuántos alumnos y qué pasa hoy por la dirección.
Demostración
Una sesión de 30 minutos con su caso delante: cuántos profesores, cuántos alumnos y qué pasa hoy por la dirección.
01Una academia no es la suma de sus profesores: es lo que queda escrito cuando uno de ellos se va.
02Quien atiende el teléfono debería poder responder tan bien como quien dio la clase.
03Renovar debería ser enseñar seis meses de evolución, no discutir la cuota.
La demostración es con sus datos: sus grupos, sus profesores, lo que hoy pasa todo por usted.
¿Trabaja por su cuenta? No necesita demostración: el plan Personal tiene 7 días gratis y empieza sin tarjeta.